Desconectarse para Conectarse

20 Posted by - 13 marzo, 2014 - aceptación y cambios, Blog, Cambio, Emociones

Cada día estamos más conectados con la tecnología pero más desconectados de las personas que nos rodean. Estamos conectados por facebook, whatsapp y por un montón de redes más que, en teoría, nos facilitan la conexión pero que en la práctica nos separan de una conexión profunda y directa con las personas.

Hace poco me enteré que España es líder en Europa con 22 millones de dispositivos móviles y que la media de veces que miramos el móvil al día es de 150 veces!! Como todo, dependerá de la persona y del uso individual que cada uno haga de su móvil pero ante estas estadísticas, me surgen algunas preguntas ¿Somos capaces de desconectarnos? ¿Podemos tener una conversación sin estar pendiente del sonido de nuestro móvil o la lucecita verde que nos avisa de que ha llegado un whatsapp? ¿Estamos preparados para dejar de sacar el móvil en un almuerzo, reunión o conferencia para comenzar a revisar los correos electrónicos, whatsapp, facebook o twitter?

Las respuestas son ciertamente individuales, pero no está de más compartir lo que para mí es la mejor respuesta para lograr desconectarnos: usar con prudencia y acierto nuestro teléfono inteligente. Lo cual supone actuar en consecuencia, es decir, limitar la atención efectiva que le prestamos para cuidar con cabeza y corazón a las personas que tenemos cerca.

El secreto está en detenernos, desconectarnos de vez en cuando apagando el aparato, aprender a aislarnos por un tiempo determinado para escuchar a una persona que lo necesita –lejos del sonido del móvil y el dedo moviendo la pantalla táctil– y hacer posible una comunicación profunda, de acercamiento. En síntesis, estar presente.

Estoy convencida de que es posible lograrlo. Quizás al comienzo la tarea no sea sencilla. Seguro tendremos ganas de encender el teléfono para revisar los correos electrónicos y responder al instante, o comenzar a chatear con aquella persona que nos envió un whatsapp. Sin embargo, creo que vale la pena intentarlo porque escuchar o mirar a la persona en vivo y en directo -sin distracciones e interrupciones- proporciona un goce particular, es un auténtico regalo. No hay aparato que pueda sustituir la calidez de las relaciones humanas. La conexión con otro ser humano es el regalo más bonito que nos podemos hacer a nosotros mismos y a la otra persona, porque estaremos tocando su día de una manera especial, al estar totalmente presentes, escuchando, conectando.

Feliz y conectada semana!!

Todo lo mejor!!

 

 

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